jueves, 12 de junio de 2008

Mural

Mural en el Museo de Santa Mónica en Puebla, Puebla. Hace más de dos pares de años. En este monasterio se pueden apreciar diferentes murales. Parece que si les soplas desaparecerán.
El monasterio de Santa Mónica originalmente fue creado para dar refugio a esposas de los españoles que, por sus ocupaciones productivas se veían en la necesidad de dejarlas solas: en 1606 el señor cura «vecino de la ciudad» Don Julián López y el sacerdote Francisco Reinoso deciden construir un edificio para albergar a estas solitarias mujeres. Se construye al mismo tiempo una pequeña iglesia para el servicio de las recogidas. Las rentas donadas fueron insuficientes, lo que provocó que el edificio se despoblara. Este convento fue fundado en 1688 y funcionó como tal hasta 1861; lleva el nombre de Santa Mónica, madre de San Agustín, patronos de las órdenes Mónicas y Agustinos; dichas órdenes llevan como lineamientos los votos de silencio y humildad. Una parte de lo que fuera el convento, después de sufrir varias transformaciones se ha destinado a museo de Arte Religioso, con pinturas, ornamentos y diversos objetos que pertenecieron a los templos de El Carmen, la Concordia, la Soledad, Santa Inés y otros, además, se conoce la versión de que algunos de los objetos en exhibición fueron parte de la dote que se requería para que fueran aceptadas las novicias. Existe una hermosa y única colección de murales sobre lienzos de terciopelo, se cree pintados con colorantes vegetales por el artista indígena Rafael Morantes. Alrededor del patio decorado con ladrillo y azulejos de talavera del siglo XVII se pueden recorrer las instalaciones de la Capilla Doméstica con instrumentos de martirio que utilizaron las religiosas junto al viacrucis; en sus celdas vemos su sencilla cama de madera y sus hábitos de lana. En las salas del museo se exhiben retratos de algunas monjas coronadas con sus ramos y sus cruces con las que al morir eran sepultadas.

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